Por Aquiles Rojas
Felipe Febles es una de las figuras comunitarias más influyentes de la diáspora dominicana en Nueva York, es fundador de la Gran Parada Dominicana del Bronx, su nombre está ligado a casi cuatro décadas de trabajo social, organización comunitaria y defensa de la identidad cultural dominicana en uno de los condados más diversos de los Estados Unidos.
Febles nació en El Seibo, República Dominicana, hijo de Lucía Leonardo de Febles y de José Fébles, quien fue alcalde de su ciudad natal durante 38 años; desde joven creció en un entorno marcado por el servicio público, la disciplina y el liderazgo comunitario.
El activismo comunitario llegó a los Estados Unidos el 21 de febrero de 1976; un año después decidió integrarse activamente a la vida comunitaria del Bronx, recorriendo organizaciones locales y participando en iniciativas sociales. Su interés principal era abrir espacios de representación para los dominicanos, que entonces eran una comunidad pequeña y poco visible en el condado.
Según narra, una de sus primeras experiencias organizativas fue su participación en el Desfile Dominicano de Manhattan, donde trabajó junto al entonces presidente Rafael Estévez. Allí descubrió limitaciones para expresar ideas y preocupaciones. Según recuerda, en más de una ocasión se le negó la palabra, y una frase que recibió —«Come y bebe, porque tus palabras no llegarán a nadie»— marcó un punto de inflexión en su vida.
Lejos de desmotivarlo, aquel episodio lo impulsó a buscar alternativas; conversó con dos directivos residentes en el Bronx, Juan Hidalgo y Rafaelito Rivera. Hidalgo, miembro del grupo 27 de Febrero de Manhattan, le planteó una idea que cambiaría el rumbo de la historia comunitaria: si vivían en el Bronx, podían crear allí su propia parada dominicana, en un territorio aún sin representación cultural organizada.

Con ese objetivo, Febles trabajó durante cuatro años como presidente de la Liga Deportiva y Clubes Unidos del Bronx, una entidad que integraba a más de 30 organizaciones comunitarias. Desde la sede ubicada en el 810 de Jerome Avenue convocó reuniones y presentó formalmente su proyecto de crear una parada dominicana que diera voz, visibilidad y orgullo a la comunidad.
En aquellos años, muchos dominicanos enfrentaban barreras lingüísticas, temor a identificarse públicamente y dificultades de integración en un entorno dominado por comunidades judías, italianas, puertorriqueñas y afroamericanas. Sin embargo, encontró un apoyo clave en la comunidad puertorriqueña, especialmente en Margarita John, cuya orientación y confianza fortalecieron el proyecto.
El camino no estuvo exento de críticas. Algunos dominicanos lo acusaron de dividir a la comunidad, a lo que Febles respondía con una pregunta sencilla: “¿Por qué el Bronx no puede tener su propia oportunidad?”. En 1986, tras seleccionar a 26 presidentes de organizaciones, el avance fue lento y dos años después muchos expresaron frustración. Solo tres personas permanecieron firmes a su lado: Antonio Quesada, Rafael Herrera y Juancito de Jesús.
En 1989 se realizó oficialmente la primera Gran Parada Dominicana del Bronx. Febles financió personalmente las primeras tres carrozas, ante la falta de respaldo institucional y de evidencias para la prensa. Invitó como Gran Mariscal a Yaqui Núñez de Risco, con el apoyo de Lara Flores desde el Consulado Dominicano, y la madrina fue la artista Yanira. La ruta recorrió el Grand Concourse desde la calle 188 hasta la 161.
Con el paso de los años, la parada creció de manera sostenida. Ocho años después ya contaba con 16 carrozas y se incorporaron festivales culturales. En 1998 se creó un programa de becas junto a American Airlines y la City University of New York (CUNY), beneficiando a estudiantes de Hostos, Lehman, Bronx Community College y City College. Miles de jóvenes recibieron ayudas económicas que facilitaron su formación profesional.
Más allá del aspecto festivo, la parada se convirtió en un motor económico para bodegueros, comerciantes y restaurantes, y en un punto de encuentro entre líderes políticos, empresarios y la comunidad. Desde su concepción, Febles promovió un enfoque multicultural, integrando a afroamericanos, judíos, italianos, puertorriqueños y otras comunidades como padrinos, madrinas y grandes mariscales.
A pesar de desafíos recientes, como la suspensión del festival desde 2018 por razones de seguridad, el legado de Felipe Febles permanece intacto. Su visión transformó un sueño comunitario en una institución cultural sólida.
La Gran Parada Dominicana del Bronx no es solo un evento anual: es un símbolo de perseverancia, identidad, integración y oportunidades para generaciones presentes y futuras.

