🛡️ Fuerza bruta y resistencia en las calles de Buenos Aires La Plaza del Congreso se convirtió en un campo de batalla el 11 de febrero de 2026, cuando la policía avanzó con hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar a los manifestantes que rechazaban la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. Los protestantes, convocados por la CGT y movimientos sociales, respondieron con piedras, cócteles molotov y consignas, en un día que dejó decenas de detenidos, heridos y un clima de tensión extrema en el centro de la capital argentina.
📜 La reforma que divide al país La movilización buscaba frenar un proyecto que flexibiliza los despidos, reduce las indemnizaciones y limita el derecho a huelga. Los manifestantes, muchos de ellos jóvenes y trabajadores informales, denunciaron que la ley agravará la precarización laboral y beneficiará a los sectores empresariales. Dentro del Congreso, la oposición exigió el fin de la represión y cuestionó la legitimidad del operativo policial.
🗣️ Gobierno vs. manifestantes El gobierno de Milei defendió la reforma como una medida para «modernizar el trabajo» y acusó a los protestantes de ser «delincuentes organizados». En cambio, los sindicatos advirtieron que la ley aumentará la informalidad (que ya supera el 40%) y dejará a miles de trabajadores sin derechos. La ministra de Seguridad confirmó que los detenidos fueron acusados de resistencia a la autoridad, pero organismos de derechos humanos denunciaron exceso en el uso de la fuerza y detenciones arbitrarias.
🌆 Un futuro incierto Los enfrentamientos reflejaron la profunda división en Argentina, donde las políticas de Milei han generado malestar social y protestas recurrentes. Mientras el Senado aprobó la reforma, en las calles quedó en evidencia la brecha entre el gobierno y la ciudadanía, con imágenes de manifestantes arrastrados por la policía y un clima de incertidumbre sobre el futuro del país.
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