Una crisis sanitaria sin precedentes
Cuba enfrenta una epidemia triple de dengue, chikungunya y oropouche, que ha desbordado su sistema de salud en un contexto de escasez extrema, migración masiva de médicos y condiciones insalubres. Con al menos 47 muertes oficiales (aunque expertos y activistas creen que la cifra real es mucho mayor), la isla vive una emergencia humanitaria que expone las grietas de un sistema que alguna vez fue modelo en América Latina.
Los síntomas de una población en sufrimiento
Los afectados por estos arbovirus describen síntomas devastadores:
- Fiebre alta (hasta 39°C o más).
- Dolores articulares intensos que impiden caminar o realizar actividades básicas.
- Sarpullidos generalizados y vómitos persistentes.
- Secuelas a largo plazo: Muchos pacientes reportan dolores y limitaciones físicas semanas o meses después de la infección.
«Estaba trabajando y de repente sentí un dolor en la rodilla como si llevara un peso enorme. Al día siguiente, no podía moverme. Fue como si de repente me hubiera convertido en un anciano», relató Hansel, un ingeniero de 31 años de La Habana, quien padeció chikungunya. «Aún después de más de un mes, me duele cerrar la mano o mover los hombros», añadió.
Un sistema de salud al borde del colapso
La crisis sanitaria en Cuba se agrava por múltiples factores:
- Escasez crítica de medicamentos y suministros:
- Los hospitales carecen de medicamentos básicos como acetaminofén o paracetamol.
- No hay equipos de diagnóstico ni insumos esenciales como jeringas o guantes.
- Los pacientes deben comprar sus propios medicamentos en el mercado informal o depender de remesas del exterior.
- Falta de personal médico:
- Miles de médicos cubanos han emigrado en los últimos años, dejando al sistema con un déficit crítico de profesionales.
- Los que quedan trabajan en condiciones de explotación, con salarios que no superan los $30 dólares mensuales y turnos agotadores.
- Desconfianza en el sistema:
- Muchos cubanos prefieren automedicarse en casa antes que acudir a los hospitales, donde no hay garantía de atención.
- «En los hospitales no hay condiciones. Solo te dan hidratación y paracetamol, si es que hay», denunció Silvia, cuya madre y abuela están enfermas en Pinar del Río.
Condiciones que favorecen la propagación de los arbovirus
La epidemia se ve agravada por un entorno que facilita la proliferación de mosquitos, los principales vectores de estos virus:
- Acumulación de basura: La falta de recolección genera criaderos de mosquitos en calles y barrios.
- Cortes constantes de electricidad: Sin ventiladores o aire acondicionado, los mosquitos entran con facilidad a los hogares.
- Falta de agua potable: La población debe almacenar agua en recipientes abiertos, lo que aumenta el riesgo de criaderos.
«Si cortan la luz y no puedes usar ventiladores, los mosquitos entran y te pican. Además, los basureros en las esquinas no se recogen, y eso genera más mosquitos», explicó Hansel.
Respuesta del gobierno y la comunidad internacional
- Fumigaciones masivas: El gobierno ha intensificado las campañas para controlar los mosquitos, pero los recursos son limitados y tardíos.
- Cifras oficiales vs. realidad: La OPS/OMS reporta 25,995 casos de chikungunya, pero expertos y activistas creen que hay un subregistro significativo debido a la falta de diagnósticos.
- Falta de transparencia: Las autoridades cubanas han sido acusadas de ocultar muertes atribuyéndolas a otras causas. «Conozco dos personas muertas por el virus… una fue remitida al Hospital de Sancti Spíritus y la otra quedó en una sala de terapia en Fomento», reveló un profesor anónimo.
El futuro incierto de la salud en Cuba
La epidemia de arbovirus no solo representa una crisis sanitaria, sino también un símbolo del colapso institucional que vive el país. Aunque Cuba fue reconocida en el pasado por su sistema de salud pública y sus misiones médicas internacionales, hoy enfrenta un escenario donde:
- La infraestructura sanitaria está en ruinas.
- La población ha perdido la confianza en las instituciones.
- Las condiciones socioeconómicas favorecen la propagación de enfermedades.
«Matanzas parece una ciudad de zombis… todos doblados, adoloridos», describió la periodista Yirmara Torres Hernández, reflejando el impacto físico y emocional de esta crisis.
¿Qué se puede hacer?
- Reforzar las campañas de fumigación con recursos internacionales.
- Garantizar el suministro de medicamentos y equipos médicos a través de cooperación humanitaria.
- Mejorar las condiciones de vida (agua potable, recolección de basura, electricidad estable) para reducir la proliferación de mosquitos.
- Transparencia en las cifras para dimensionar la verdadera magnitud de la epidemia.
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