La administración de Donald Trump ha presentado una nueva estrategia para abordar la crisis en Venezuela, alejándose de la política de máxima presión que caracterizó sus primeros años en el cargo. El plan, conocido como la «Gran Mesa», propone un diálogo inclusivo con sectores del chavismo no vinculados a crímenes de lesa humanidad, con el objetivo de evitar un vacío de poder o un conflicto civil que podría desestabilizar aún más al país.
Los pilares del plan
- Un gobierno de transición: Se propone la formación de un consejo de unidad nacional, integrado por técnicos de la oposición, representantes de la sociedad civil y figuras moderadas del chavismo. Este consejo tendría la misión de gestionar la transición y preparar el terreno para elecciones libres.
- Elecciones supervisadas: El plan incluye un cronograma electoral para celebrar comicios en el corto plazo, bajo observación internacional y con un nuevo ente electoral independiente. Esto busca garantizar la transparencia y legitimidad del proceso.
- Reconstrucción económica: EE.UU. y organismos multilaterales se han comprometido a apoyar económicamente a Venezuela una vez que se concrete el acuerdo de transición. Este apoyo sería vital para estabilizar una economía devastada por la hiperinflación y la crisis social.
Desafíos y resistencias
El plan enfrenta obstáculos significativos:
- Resistencia en la oposición: Algunos sectores de la oposición venezolana ven con recelo la idea de negociar con el chavismo, argumentando que esto podría legitimar a un régimen que consideran ilegítimo.
- Cautela de las fuerzas armadas: La cúpula militar venezolana, un pilar del gobierno de Maduro, ha mostrado escepticismo ante la propuesta, lo que podría dificultar su implementación.
- El papel de actores internacionales: La estrategia de Trump requiere el apoyo de aliados regionales y el tácito consentimiento de potencias como China y Rusia, que tienen intereses estratégicos en Venezuela. Sin su cooperación, la transición podría enfrentar resistencia geopolítica.
Un cambio de enfoque
Este nuevo enfoque refleja un reconocimiento de que las sanciones no han logrado sus objetivos. La crisis en Venezuela se ha agravado, con millones de refugiados y una economía en ruinas. La «Gran Mesa» busca una salida negociada que evite un colapso total y permita una transición ordenada, aunque el éxito del plan dependerá de la disposición de todas las partes involucradas.
