Jennifer Lawrence, una de las actrices más aclamadas de su generación, reveló en el podcast Happy Sad Confused que perdió el papel de Sharon Tate en Once Upon a Time in Hollywood (2019) debido a comentarios sobre su apariencia. Según la actriz, la decisión de Quentin Tarantino de elegir a Margot Robbie estuvo influenciada por la opinión pública, que cuestionaba si Lawrence era «lo suficientemente bonita» para el rol.
El peso de los comentarios en redes Lawrence confesó que, aunque Tarantino la había considerado inicialmente, los comentarios negativos en línea sobre su aspecto físico terminaron por definir el casting. «Todos decían que no encajaba con la imagen de Sharon Tate, y al final el papel fue para Margot», explicó. Este episodio subraya cómo los estándares de belleza en Hollywood pueden afectar incluso a actrices con una carrera consolidada.
La opinión de Debra Tate Antes del estreno, Debra Tate, hermana de Sharon, expresó su preferencia por Robbie en una entrevista con TMZ. «Margot tiene una belleza y un porte que recuerdan mucho a mi hermana», afirmó, reconociendo el talento de ambas, pero inclinándose por Robbie por su similitud física con Sharon. Tras ver la película, Debra elogió la actuación de Robbie, diciendo que la hizo llorar al recordar a su hermana.
Un patrón en la relación con Tarantino Lawrence ya había estado cerca de trabajar con Tarantino en el pasado. En 2015, rechazó el papel de Daisy Domergue en The Hateful Eight, y también fue considerada para interpretar a Lynette «Squeaky» Fromme en Once Upon a Time in Hollywood, papel que finalmente recayó en Dakota Fanning.
Conclusión El caso de Jennifer Lawrence es un recordatorio de que, en Hollywood, la apariencia sigue siendo un factor determinante, incluso para actrices de su talla. Mientras tanto, Margot Robbie recibió elogios por su interpretación, consolidando su lugar en la industria.
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